Columna || Grandes
Momentos de Estupidez
Gaby,
estudiante de la Facultad de Estudios Superiores (FES) Acatlán, enfrentó a un
sujeto quien la videograbó en el transporte público. Cuando ella pidió ayuda a
los ¿vigilantes? de la UNAM, éstos se negaron a ayudar porque todo ocurrió
afuera del plantel. Sin embargo, Gaby denunció el hecho en la Procuraduría General
de Justicia del Estado de México.
César
Armando Librado Legorreta, alias El Coqueto, violó al menos a siete mujeres, a seis
de ellas las asesinó y sólo una alcanzó a sobrevivir. Este sujeto, microbusero
de la Ruta 2 que recorre del Metro Chapultepec a Valle Dorado, abusó de sus víctimas, las asfixió y tiró sus cuerpos en terrenos
de Naucalpan, Tlalnepantla y Cuautitlán Izcalli. Policías lo detuvieron en la Ciudad
de México el 26 de febrero de 2012. Dos días después escapó al saltar de un
tercer piso, pero fue rehaprehendido el 3 de marzo del mismo año. Fue
sentenciado a más de 300 años de prisión, según El Universal.
Una
antigua compañera, quien vivía en Ecatepec, salía desde aquél Eruvielesco lugar hasta Ciudad
Universitaria. Cada tres meses, en promedio, era asaltada en el transporte público
alrededor de las 11 de la mañana, por lo cual aquí lo vale la excusa machista
de “qué estaba haciendo tan tarde en la calle”.
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| Fuente: Thomson Reuters |
La
Ciudad de México es el segundo lugar más poblado con el transporte público más
peligroso para las mujeres, de acuerdo con una encuesta realizada por Thomson Reuters. Y eso que, en teoría, aquí tenemos el sistema Atenea de autobuses públicos,
vagones exclusivos en Metro y Metrobús, y hasta taxis rosas también de servicio
preferente para ellas.
El
servicio de autobuses del Corredor Revolución ha publicado una campaña basada
en una aplicación para teléfonos inteligentes. Con Hazme el Paro invitan a denunciar y evidenciar a los acosadores en
el transporte público. La aplicación puede ser descargada en la página
hazmeelparo.wordpress.com.
Evitar
el uso de faldas, ser segregadas en el transporte, que deban cuidarse de arrimones y tipos que las videograban no
debe ser la constante en las mujeres que necesitan moverse por la ciudad. Ante
el caso de Gaby, una amiga comentó: “Es un asco vivir así”, y tiene razón. No podemos
seguir tolerando tanta repugnancia.


