30 de mayo de 2026

"Obsession" o El Caballero de los Espejos

Qué miedo. Ojalá me pase. | IMDB Focus Features.


El que jamás haya estado de migajero, que aviente la primera piedra. No obstante, ¿en qué momento se pasa de la necesidad de ser querido a una obsesión malsana donde nos perdemos a nosotros mismos y dejamos de lado nuestra personalidad?

Curry Barker nos presenta en Obsession a Bear, un tipo enamorado de Nikki, quien se limita a ser su amiga. Él quiere declararle su amor, pero es lo bastante y desesperadamente tímido para expresar sus sentimientos, así que se va por lo fácil: usa un Sauce de un deseo (One Wish Willow) y pide que su crush lo ame más que a nada en el mundo.

Sí, parece idílico y lo es, al menos en el montaje que nos muestran, pero ¿realmente es amor cuando se trata de algo forzado? ¿Existe el amor sin individualidad ni autonomía o independencia?


¿De qué trata 'Obsession' y por qué triunfó en taquilla?


Obsession tuvo un presupuesto de 750 mil dólares y, al momento de escribir esto, superó los 100 millones de dólares de recaudación en todo el mundo, en un momento con demasiada competencia por la aparente sombra de películas como The Devil Wears Prada 2 u otra sobada entrega de Star Wars que sólo le importa a gente que no se baña.

El éxito de Obsession se debe, además del guion bien contado, a las actuaciones soberbias tanto del elenco como de la protagonista Inde Navarrette y del boca a boca, a que nos muestra perspectivas en las que todos hemos estado: un amor no correspondido, la soledad, el ansia de controlar todo y la codependencia a la que se puede llegar para superar todo lo anterior. Pero no lo muestra bonito, nos muestra el extremo: un tipo que piensa que el amor es control, que ve que algo anda mal, pero sigue en su necesidad (¿o necedad?) de seguir con el deseo y que más bien tiende a enamorarse de la Nikki que él se ha creado en su cabeza.

También retrata a una mujer que pierde, involuntariamente, el control sobre su identidad y sobre su cuerpo y que sólo se dedica a complacer a Bear, pero no sabe cómo hacerlo. Desde hacer cosas que no haría normalmente hasta decirle “Puedo ser Nikki”, esa entidad que aparentemente, para Bear y los demás sigue siendo su amiga, mientras su círculo sigue cuestionando qué demonios pasó con ella y por qué el cambio tan repentino por el cual siguen viendo a Nikki físicamente, pero representa más un cascarón ocupado por una entidad sin autonomía.


Cuando la codependencia se disfraza de amor


Casi al final de la película, Bear vuelve a la tienda donde compró el One Wish Willow y se ve en un espejo instalado en el local. Y eso es lo que obtenemos en el cine. Algunos más, otros menos distorsionados, pero nos muestra una imagen tan incómoda como real: lo que hemos hecho y lo que puede hacer el ser humano para intentar ser querido.

Obsession es El Caballero de los Espejos en el musical El Hombre de la Mancha: él le muestra al Quijote “lo completamente tonto” (Will McAvoy de The Newsroom dixit) que se ve al fingir ser un caballero andante. Curry Barker muestra lo falso e hipócrita que puede ser un nice guy que confunde el amor por la posesión (no sobrenatural) y también refleja que la codependencia está muy lejos de ser amor, ya que perdemos nuestra esencia; dejamos de ser nosotros mismos para pasar a estar en piloto automático al servicio de alguien más.

Ojalá más personas se animen a verse en ese espejo. Les hace falta.
PD. 1. Que Curry Barker haya admitido que se inspiró en La pata de mono que salió en un capítulo de Los Simpson, ufff. *chef kiss*
PD. 2. Deseo que Inde Navarrette me ame más que a nadie en el mundo. *crack*

Les dejo una playlist que hice pensando en la película. 

3 de enero de 2026

Los Marxistas que defienden a Maduro

Grandes Momentos de Estupidez || Columna

Composición de Donald Trump y Pete Hegseth monitoreando la captyurad e Nicolás Maduro, dictador de veenzuela, desde Mar-a-lago, Florida, el 3 de enero de 2026,. así como al prtiemra foto del dictador detenido en el USS Iwo Jima.
"Y esos zurdos de café jamás han tenido
que vivir una dictadura".
Fotos: X @WhiteHouse.

¿Saben qué me encanta de la gente que se dice “de izquierda”? Ya saben, esa gentuza que leyó a Karl Marx, Eduardo Galeano y Armand Mattelart sin pensamiento crítico y sigue mentalmente anclada en la década de 1970 en la preparatoria. Su indignación selectiva.

La dictadura de Venezuela pudo estar casi 30 años robando elecciones, encarcelando opositores, torturando y atacando a ciudadanos con tanquetas y atropellarlos con vehículos militares, sumirlos en una crisis económica que los tuvo literalmente comiendo de los camiones de basura, y ahí nuestros defensores de la izquierda o callaban o hacían tibios llamados al diálogo.


Y es que es muy fácil defender al socialismo del Siglo XXI si estás en un café de Coyoacán, comiendo en Santa Fe y saliendo a pasear a la Condesa, pero vivir ese desastre en el Helicoide o tener a tus familiares en el extranjero porque no podían comer, o peor, eran perseguidos por el régimen es muy distinto.

Además, tienen su cantaleta tan gastada: “es de que” el malvadísimo “imperialismo yankee” va por el petróleo de Venezuela. Claro, y Rusia, Irán, China y Cuba tienen las manos y las patas metidas en ese país nada más por las arepas. ¿En serio se creen ese cuento del “imperialismo colonialista”, como si siguiéramos en plena Guerra Fría?

¿No les gustó la captura de Maduro? Díganselo a los venezolanos

¿Saben qué me gustaría? Que todos esos socialistas de café, que dicen que Maduro era un presidente legítimo, que Venezuela era una democracia y que debían arreglarlo con diálogo, le dijeran sus clichés izquierdistas a esos 8 millones de exiliados, a ese repartidor de Rappi que tuvo que salir de Venezuela porque no tenía otra forma de subsistir en su país, a los familiares que tienen un preso político, un desaparecido o un asesinado por esa dictadura. Que esos izquierdistas que “lo complejizan” para no admitir que defienden el autoritarismo, tengan los tamaños para defender sus pretendidos argumentos a quienes realmente sufren las consecuencias del socialismo del Siglo XXI. A ver qué respuesta reciben.

Los zurdos son unos hipócritas. Dicen defender a las personas, los derechos humanos y el derecho internacional, pero realmente no quieren que les toquen a los dictadores con que simpatizan. En ese sentido, el izquierdista de manual es muy Marxista, pero no por Karl, sino por una frase falsamente atribuida a Groucho: “Estos son mis principios, si no le gustan, tengo otros”.

¿Lo que hizo Trump está bien? Lo veremos en los siguientes días. Es un inicio quitar a la cabeza, pero como una hidra, el crimen organizado no tarda en reagruparse y sacar uno o más líderes. La operación quirúrgica de esta madrugada fue la opción menos costosa, en términos de vidas y daños. Considero que nadie, empezando por el mismo mandatario estadounidense, quería una invasión estilo Irak o Afganistán, que todos sabemos que fueron un desastre.

¿Qué tal durmió?

El vejete ojete no tuvo palabras para los 14 muertos asesinados por su capricho del Tren Interoceánico, pero sí para defender al pupilo de su ídolo Hugo Chávez. Y muy gallito se le pone a Trump, pero se dobló como nadie antes cuando le puso a su disposición a la Guardia Nacional y al ejército disfrazados de Border Patrol desde el Suchiate. Tal parece que en Palenque, los cínicos tienen el sueño muy pesado.


 
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