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| "Y esos zurdos de café jamás han tenido que vivir una dictadura". Fotos: X @WhiteHouse. |
¿Saben qué me encanta de la gente que se dice “de izquierda”? Ya saben, esa gentuza que leyó a Karl Marx, Eduardo Galeano y Armand Mattelart sin pensamiento crítico y sigue mentalmente anclada en la década de 1970 en la preparatoria. Su indignación selectiva.
La dictadura de Venezuela pudo estar casi 30 años robando elecciones, encarcelando opositores, torturando y atacando a ciudadanos con tanquetas y atropellarlos con vehículos militares, sumirlos en una crisis económica que los tuvo literalmente comiendo de los camiones de basura, y ahí nuestros defensores de la izquierda o callaban o hacían tibios llamados al diálogo.
Y es que es muy fácil defender al socialismo del Siglo XXI si estás en un café de Coyoacán, comiendo en Santa Fe y saliendo a pasear a la Condesa, pero vivir ese desastre en el Helicoide o tener a tus familiares en el extranjero porque no podían comer, o peor, eran perseguidos por el régimen es muy distinto.
Además, tienen su cantaleta tan gastada: “es de que” el malvadísimo “imperialismo yankee” va por el petróleo de Venezuela. Claro, y Rusia, Irán, China y Cuba tienen las manos y las patas metidas en ese país nada más por las arepas. ¿En serio se creen ese cuento del “imperialismo colonialista”, como si siguiéramos en plena Guerra Fría?
¿No les gustó la captura de Maduro? Díganselo a los venezolanos
¿Saben qué me gustaría? Que todos esos socialistas de café, que dicen que Maduro era un presidente legítimo, que Venezuela era una democracia y que debían arreglarlo con diálogo, le dijeran sus clichés izquierdistas a esos 8 millones de exiliados, a ese repartidor de Rappi que tuvo que salir de Venezuela porque no tenía otra forma de subsistir en su país, a los familiares que tienen un preso político, un desaparecido o un asesinado por esa dictadura. Que esos izquierdistas que “lo complejizan” para no admitir que defienden el autoritarismo, tengan los tamaños para defender sus pretendidos argumentos a quienes realmente sufren las consecuencias del socialismo del Siglo XXI. A ver qué respuesta reciben.
Los zurdos son unos hipócritas. Dicen defender a las personas, los derechos humanos y el derecho internacional, pero realmente no quieren que les toquen a los dictadores con que simpatizan. En ese sentido, el izquierdista de manual es muy Marxista, pero no por Karl, sino por una frase falsamente atribuida a Groucho: “Estos son mis principios, si no le gustan, tengo otros”.
¿Lo que hizo Trump está bien? Lo veremos en los siguientes días. Es un inicio quitar a la cabeza, pero como una hidra, el crimen organizado no tarda en reagruparse y sacar uno o más líderes. La operación quirúrgica de esta madrugada fue la opción menos costosa, en términos de vidas y daños. Considero que nadie, empezando por el mismo mandatario estadounidense, quería una invasión estilo Irak o Afganistán, que todos sabemos que fueron un desastre.
¿Qué tal durmió?
El vejete ojete no tuvo palabras para los 14 muertos asesinados por su capricho del Tren Interoceánico, pero sí para defender al pupilo de su ídolo Hugo Chávez. Y muy gallito se le pone a Trump, pero se dobló como nadie antes cuando le puso a su disposición a la Guardia Nacional y al ejército disfrazados de Border Patrol desde el Suchiate. Tal parece que en Palenque, los cínicos tienen el sueño muy pesado.



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