Grandes Momentos de Estupidez|| Columna
En el periodismo, todos los personajes públicos deberían estar sujetos a la crítica, y, como dicen los clásicos, “aguantar vara”. Sin embargo, existen individuos que parecen estar cubiertos de un halo de protección, el cual a veces resulta muy delgado.
En el periodismo, todos los personajes públicos deberían estar sujetos a la crítica, y, como dicen los clásicos, “aguantar vara”. Sin embargo, existen individuos que parecen estar cubiertos de un halo de protección, el cual a veces resulta muy delgado.
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| Foto: INE |
Rigoberta Menchú, premio Nobel de la Paz, recibió 10 mil dólares en 2015 por parte del Instituto Nacional Electoral (INE) dirigido por Lorenzo Córdova. La fundación Tendiendo Puentes aclaró que la visita de Menchú no era para observar las elecciones en Guerrero, sino para dar una conferencia y por la ceremonia para acreditarla como “visitante extranjera”.
El 25 de mayo de 2015, Menchú afirmó que era un honor observar el proceso electoral, que no era la primera vez que lo hacía y deseó éxito al país en las elecciones intermedias, según reportó Rosalía Vergara en Proceso dos días después.
“¿Por qué Rigoberta acompaña una elección mexicana? Y de hecho me voy a dar un pasito por Guerrero; sé que es muy difícil lo que pasan nuestros hermanos por allá, pero no hay mejor momento de paz que yo aspiro, más que ese momento donde los ciudadanos sí pueden elegir, pueden elegir conscientemente”, mencionó la premio Nobel.
El 4 de mayo pasado, en la Cátedra que lleva su nombre, en la Coordinación de Humanidades de la UNAM, Rigoberta Menchú insistió que en 2015 hizo labores de “observadora” y que “con gusto lo volvería a hacer”, a pesar del desmentido de la organización que la trajo. Sobre si hay resultados consultables sobre su trabajo con el INE, la premio Nobel no atinó a responder a la pregunta de este reportero.
Ayer, su organización envió un “Comunicado de Repudio” ante una presunta actriz mexicana quien subió una foto manipulada de Menchú con el objeto de hacer una broma. Su fundación exigió una disculpa “a todas las mujeres guatemaltecas” por “denigrar la dignidad humana”. Un bazucazo de comunicado para un asunto mínimo. Pero sobre los 10 mil dólares que se embolsó el año pasado, y que volvería a cobrarlos, sigue sin decir mucho.



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