Columna || Grandes
Momentos de Estupidez
En matemáticas (espere, lectora, lector
querido) existe un procedimiento llamado reducción al absurdo. Consiste en
partir de una premisa que pretendemos que es falsa y, a través de la magia del
álgebra, concluir que esa proposición inicial es verdadera. Funciona también en
sentido inverso.
Miguel Ángel Mancera, jefe de Gobierno de
la Ciudad de México, aseguró que la culpa de los altos índices de contaminación
es de la Suprema Corte de Justicia de la Nación que permitió la circulación de
600 mil autos en supuesto buen estado mecánico y que pasaran la verificación.
¿Es razón suficiente para casi cuatro días de contingencia ambiental?
La Red de Transporte de Pasajeros (RTP) no
adquirió nuevas unidades desde 2004. 965 vehículos forman parte del servicio ordinario de este organismo. Apenas en febrero de este año, Mancera anunció la
incorporación de 80 nuevos autobuses: 8.2 por ciento del total.
En 2013, el parque de microbuses era de
mil 197 y la mitad de sus usuarios tenían una opinión negativa sobre su
servicio, según un estudio de Parametría, además de ser el segundo medio de transporte más utilizado. Y es
evidente ver que no salen arcoíris de sus escapes.
En febrero pasado, Ricardo Torres,
investigador del Centro de Ciencias de la Atmósfera de la UNAM, aseveró que las
modificaciones tanto al Reglamento de Tránsito y al Hoy No Circula
incrementaron la contaminación. “Hay una correlación directa: más vehículos,
menos velocidad, mayor emisión. No hay vuelta de hoja, no hace falta hacer
ecuaciones muy difíciles para estar certeros de qué está sucediendo”, sentenció.
Pero sólo la Suprema Corte tiene la culpa,
según Mancera. Bah.


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